
VICKY USLÉ
EXPOSICIÓN: «TERRA SOMNIA»
FECHAS: 5 JULIO – 9 AGOSTO (CLAUSURADA)
BIO
Vicky Uslé (Santander, 1981), vive entre Estados Unidos y España desde 1987. Licenciada en Bellas Artes por la Rhode Island School of Design (Providence, Rhode Island, EE. UU.), desarrolla su práctica pictórica entre Nueva York y Cantabria. De formación multidisciplinar es una dibujante innata, pintora comprometida y abierta a la praxis. Durante su formación universitaria en Bellas Artes continúa con sus estudios en biología marina, ciencias de la religión, antropología y filosofía. Paralelamente, se forma en historia de la arquitectura, especializándose en arquitectura ancestral. Es ahí donde nace su curiosidad por la alquimia y por sus viejos maestros, inspirándose en sus procesos y en cómo estos se expanden al mundo moderno.
El trabajo de Uslé cuestiona y celebra las posibilidades e incertidumbres del medio, ilustrando de manera pasional e inteligente las cualidades esenciales de la pintura y su construcción, su belleza e imposibilidad. En su obra, escultura, pintura, fotografía y vídeo dialogan y son esencia de una naturaleza propia que emana de los conceptos de paisaje-jardín, memoria y maternidad.
La artista ha expuesto desde 2007 en museos y galerías de todo el mundo. Individualmente, en el Museo MAS de Santander y en espacios como Galerie Alexander Levy, Berlín; Galerie van der Mieden, Amberes; MCO Arte Contemporanea, Oporto; Travesía Cuatro, Madrid; y House of Chappaz, Valencia. Colectivamente ha participado en numerosas exposiciones como las celebradas en: The Ryder, Londres; Chelsea Art Museum, Nueva York; CAC, Centro de Arte Contemporáneo de Málaga; Instituto Cervantes, Tokio y Pekín; y The Bruce High Quality Foundation, Nueva York, entre otras. Colecciones públicas como las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid; Colección Luciano Benetton, Treviso; MAS, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria; Fundación Cañada Blanch, Valencia; Colección Norte del Gobierno de Cantabria; Colección Navacerrada, Madrid; Colección Banco Europeo, Fráncfort; CAC, Málaga; Colección Bragales, Cantabria; y Museo de Navarra; entre otras, cuentan en sus fondos con obra de Vicky Uslé.
Cuando la Tierra sueña, el silencio no es vacío
Hay lugares donde la materia respira y el silencio no es ausencia, convirtiéndose en una forma intensa de presencia. Terra Somnia se presenta como una geografía sensorial, un territorio habitado por formas que no se imponen, un mapeo de recuerdos que laten. En esta exposición, Vicky Uslé despliega una poética de lo leve, una forma de estar en el mundo que rehuye el estruendo y se ancla en la memoria, en el temblor de lo que no se nombra, en el murmullo de una tierra que sueña.
Las obras aquí reunidas emergen de un origen íntimo: la infancia de la artista. Recuerdos alojados en un antiguo molino donde creció, en cuyas ventanas —con cristales hechos a mano— el agua dibujaba recorridos imprevisibles y las formas danzaban con la luz, luz que en ocasiones jugaba con las paredes ofreciendo escenografías en las que naturaleza caprichosa ansiaba imponer su presencia habitación. Naturaleza que recorre el dibujo con el que la artista da forma al cristal, sugiriendo el trazo que recorrerá la pieza y su proyección. Aquella experiencia temprana, de silencios prolongados, de sueños fundidos con la realidad, de luz filtrada y transparencia ondulante, regresa en esta muestra como una semilla fecunda. La artista trabaja sobre las improntas, sobre la delicadeza del material, con un resultado que no se ilustra; se encarna. Cada pieza susurra esa doble pertenencia a la tierra y al pensamiento, al cuerpo y a la ensoñación.
Uslé abandona momentáneamente la superficie pictórica para habitar el volumen, sin abandonar su lenguaje, expandiéndolo con aliento y cristal. El vidrio soplado, modelado desde el cuerpo, deviene umbral, vibración suspendida, trazo matérico, forma viva que se adapta a la vibración del recuerdo, de la vida, del sueño. Las obras no representan, son variables, mutan con la perspectiva, permitiendo que la luz, el tiempo y la memoria atraviesen el sólido para quedar ampliadas y completas con su sombra, la ensoñación. Las formas generadas por la luz sobre estas piezas se traducen también en una serie de papeles que capturan, como si fuera posible, la huella efímera de lo intangible.
Cada obra se percibe como un fragmento de un tiempo indefinido, un mapa afectivo que remite a la memoria orgánica, casi mitológica, de la Tierra. Una arqueología del gesto que no impone, acompaña. La artista se pliega al material como quien escucha un lenguaje antiguo así, los cristales no son objetos, sino cuerpos porosos, receptivos, que acogen y transforman el espacio. En ellos resuena ese vínculo con la tierra madre, con lo telúrico, con lo esencial, con el origen.
La exposición convoca una espiritualidad sin dogma, una reverberación femenina que remite a Gaia, a Isis, a las ninfas del agua, a una genealogía ancestral que no necesita pronunciarse para ser sentida. En ese eco, cada curva, cada cavidad de cristal, evoca la memoria de lo materno, de lo generador, de lo que sostiene sin reclamar protagonismo. El arte aquí no ilustra teorías, las encarna. Como un susurro que atraviesa el cuerpo, las piezas nos invitan a una escucha profunda, a habitar el sueño que la Tierra murmura.
Terra Somnia irrumpe como un gesto de resistencia íntima. Un lugar donde detenerse, mirar y recordar. Donde el arte no se explica, pulsa, se siente. Donde la materia se convierte en espejo de la memoria, en forma visible de un latido invisible. Donde la infancia, lo ancestral y lo porvenir conviven como un sutil desvelar.
Laura Cobo, Comisaria



