
IRA LOMBARDÍA
EXPOSICIÓN: THE DOME
FECHAS: 27 SEPTIEMBRE – 31 OCTUBRE (CLAUSURADA)
BIO
Ira Lombardía (Asturias, 1977) es artista e investigadora afincada en Nueva York, donde enseña en la Facultad de Artes Visuales y Escénicas de Syracuse University. Su práctica se despliega entre la fotografía, el vídeo, la instalación y la escultura, explorando las intersecciones entre cultura visual, pensamiento crítico y feminismo contemporáneo.
Su trayectoria internacional incluye exposiciones individuales como Lecciones de Geometría (CceMx, Ciudad de México, 2024–25), Jet Lag (Paris Photo, 2022) y VOID (Museo SCAD, Savannah, 2020). También ha participado en destacadas colectivas en instituciones como CaixaForum (Barcelona), el Círculo de Bellas Artes (Madrid), el MUAC (Málaga), la Liverpool Biennale o el Festival de Fotografía Europea de Reggio Emilia.
Ha recibido premios y becas de referencia —entre ellos Derivada de la Fundación Banco Santander (2023) y el Rauschenberg Emergency Grant de la New York Foundation of the Arts (2020)— y su obra forma parte de colecciones como el Israel Museum (Jerusalén), el Museo Susch (Suiza), la Colección Bragales, la Colección DKV y la Fundación Pilar Citoler, entre otras.
Su trabajo ha sido publicado en Elles x Paris Photo (2023), La Furia de las Imágenes de Joan Fontcuberta (2017) y en revistas como The Brooklyn Rail (2025) o The British Journal of Photography. Representada por la Galería Alarcón Criado y en colaboración con Harlan Levey Projects, ha estado presente en ferias como Paris Photo, Untitled Miami, Artbo Bogotá y ARCO Madrid.
Con una trayectoria que integra investigación, docencia y creación artística, Lombardía se ha consolidado como una figura clave en la exploración contemporánea de las imágenes, situando en diálogo arte, tecnología y genealogías femeninas.
Arqueología de la imagen expandida: De la cueva a la revolución de Venus
En The Dome, Ira Lombardía (Pola de Laviana, 1977) convierte la arqueología visual en una poética expandida. Su trabajo transita entre archivo, memoria y fotografía, rescatando fragmentos mínimos —páginas olvidadas, imágenes diminutas, objetos inadvertidos— para devolverles cuerpo y voz. Lo que parece residuo se convierte en constelación crítica, en organismo vivo que respira, muta y contagia pensamiento.
La exposición se abre con La Caverna: un portal simbólico que nos recibe con la imagen de una gruta y un birth vessel atribuido a Suzanne de Court, reconocida pintora de esmalte de Limoges (activa hacia 1600), única mujer firmante de ese taller. La obra condensa refugio y maternidad, génesis y soledad, aludiendo a la fuerza creadora femenina como categoría política y simbólica. La cueva no es aquí pasado fósil, sino matriz telúrica donde arte y génesis confluyen, evocando ecos ancestrales que resuenan todavía en nuestro presente.
Desde Aby Warburg —historiador de las imágenes y pionero en la lectura cultural de los símbolos— hasta Carl Gustav Jung y el cine como arte del montaje, Lombardía ha ido tejiendo un lenguaje propio en el que la imagen ya no es signo fijo, sino campo de resonancias. Su método de rastreo —archivos digitales, catálogos, mercadillos o librerías— revela una mirada atenta a lo ínfimo, que al ser escaneado, ampliado y recombinado se transforma en materia estética y crítica. Cada fragmento deviene acto de resurrección, cada montaje, un mandala.
Las geometrías estructuran el recorrido: triángulos, círculos y cuadrados emergen como arquitecturas simbólicas que condensan poder y memoria. En El Círculo Antropológico, la artista articula un mandala de imágenes que conecta lo humano con lo cósmico, estableciendo un mapa de resonancias entre lo ancestral y lo contemporáneo. Aquí, la circularidad no es ornamento: es figura de totalidad, horizonte de sentido que reorganiza lo fragmentario en clave universal.
El corazón de la muestra late en Rehearsal, una proyección que despliega hallazgos como sinapsis en expansión. Las imágenes se enlazan como neuronas en plena neuroplasticidad, generando un flujo abierto, inacabado, donde archivo y memoria se revelan como procesos vivos. Así, The Dome culmina bajo la bóveda de la cueva: no ruina, sino promesa. Un útero simbólico donde lo ancestral y lo contemporáneo dialogan, invitándonos a pensar la imagen como génesis y revolución.
Laura Cobo, Comisaria




